Inicio > Informe > Mazahuas : cuando la migración reúne a las mujeres SEPTIEMBRE 2010
 
 Rechazan ser tratadas como objetos o curiosidades antropológicas o de museo, "sino como seres humanos que pensamos y sentimos con una identidad cultural que reclama respeto, y liberarnos de esta realidad socioeconómica de explotación en que vivimos".
Mazahuas : cuando la migración reúne a las mujeres
Inmersas en un proceso de reproducción de la pobreza, las mujeres mazahuas han conformado comunidades femeninas que los estudiosos del tema definen como "matrifocales", dando una nueva conformación social con predominancia femenina debido a que los hombres emigran a las grandes ciudades a buscar el sustento y en muchas ocasiones ya no regresan a sus comunidades de origen, como Toluca y la Ciudad de Mèxico, dejando desprotegidas a las mujeres y a sus hijos.
nmersas en un proceso de reproducción de la pobreza, las mujeres mazahuas, al igual que las de otros cuatro pueblos indígenas mexiquenses, tienen además que enfrentar otro tipo de miserias que no registran las estadísticas : la frustración, la desesperanza, la resignación ante las prácticamente nulas posibilidades de satisfacer las necesidades más elementales de su familia. Las mujeres indígenas, abandonadas muchas de ellas por los hombres que emigran en la búsqueda del sustento familiar, han conformado comunidades femeninas que los estudiosos del tema definen como "matrifocales", sobreviviendo apenas con productos que ellas mismas siembran en suelos de mala calidad, lo que, aunado al reducido espacio de sus parcelas, ocasiona que la producción de alimentos para la subsistencia sea insuficiente. Para el investigador de EL Colegio Mexiquense responsable del proyecto Migrantes Indígenas, Felipe González, en 886 comunidades asentadas en 44 de los 124 municipios del estado de México se ha detectado una nueva conformación social con predominancia femenina debido a que los hombres emigran a las grandes ciudades a buscar el sustento y en muchas ocasiones ya no regresan a sus comunidades de origen, como Toluca y la Ciudad de Mèxico, dejando desprotegidas a las mujeres y a sus hijos.
¿Asistencialismo o inserción ? En San José del Rincón, municipio de reciente creación a iniciativa principalmente de las mujeres para reclamar la atención de los gobiernos, Yolanda, de 39 años de edad y 12 hijos, y Norma, de 27 y con cinco niños, reclaman una educación segura para sus hijos para poder buscar, dicen, una nueva manera de vivir : "La educación es importante para nosotras, las que vivimos aquí y sufrimos aquí".
"Aisladas y olvidadas, como siempre nos hemos sentido, no sabíamos que había un gobierno que nos pudiera ayudar, por eso nosotras ya no queremos tener tantos hijos, nuestros padres tuvieron hasta 14, pero nosotras ya no", dice Norma. Las mujeres, quienes desde las cuatro de la mañana salieron de sus casas para lavar la ropa en un manantial prácticamente seco, aceptan que en muchas ocasiones los hombres han intentado quitarles el dinero que reciben del programa Oportunidades, "pero ahora ya somos más gritonas". Para el regidor de la comisión de Educación de este municipio, Rogelio Ramírez Moreno, los mazahuas y otras etnias han mantenido una lucha constante, fundamentalmente sostenida por las mujeres, para rechazar ser tratadas como objetos o curiosidades antropológicas o de museo, "sino como seres humanos que pensamos y sentimos con una identidad cultural que reclama respeto, y liberarnos de esta realidad socioeconómica de explotación en que vivimos". Las mujeres indígenas, además de sufrir el menosprecio social, padecen la agresión de sus propios hombres, dice el diputado Valentín González Bautista, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso local quien asevera que se multiplican los casos en que el hombre, regularmente improductivo y enfermo de alcoholismo, descarga su frustración en los más débiles, como son la mujer y los niños. Daniel Serrato Díaz, coordinador estatal del programa federal Oportunidades, comentó que con frecuencia los varones llegan a arrebatarles los apoyos que reciben del Programa de Educación y Alimentación de la familia. El investigador de El Colegio Mexiquense, Felipe González, asegura que para enfrentar las condiciones de pobreza extrema que han soportado ancestralmente, los mazahuas y otros grupos étnicos están conformando redes sociales de migrantes en Estados Unidos, principalmente en Texas y California, además de la ciudad de Nueva York. Basado en el Censo de Población y Vivienda 2000, el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (CEDIPIEM) registró en la entidad a 361 mil 972 hablantes de lengua indígena ; de ellos, 194 mil 207 corresponden a los pueblos originarios del estado de México, que son mazahua (52 por ciento), otomí (44 por ciento), nahua (3 por ciento), matlazinca y tlahuica (0.3 por ciento) respectivamente. Los 167 mil 765 restantes provienen de otras entidades de la República, principalmente de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, precisa el responsable del organismo, Juan Carlos Arroyo.
En este sentido, Serrato Díaz considera que la pobreza y la extrema pobreza tienen un origen estructural, se reproducen y se convierten en un círculo perverso cuando faltan la alimentación, la educación, la salud y la infraestructura básica para los servicios elementales como agua, drenaje y energía eléctrica. Juan Carlos Arrollo, responsable del CEDIPIEM, indica que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Nutrición de 1999, el 17 por ciento de los niños menores de cinco años presentan talla baja, retraso en el crecimiento y mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas y de padecer enfermedades crónico degenerativas.
En materia de servicios públicos, la región mazahua presenta déficit hasta de 33 por ciento en drenaje, cuatro por ciento en energía eléctrica y 13 por ciento en agua potable, cuyo suministro además falla con frecuencia y para obtenerla las mujeres tienen que acudir a los manantiales u ojos de agua, para lo cual hay que recorrer varios kilómetros a pie.
Para Serratos, este problema se debe atender de manera estructural, en tanto que la atención gubernamental se ha centrado en una política "asistencial". Explicó que Oportunidades, el programa a su cargo en la entidad, le apuesta fundamentalmente a niños y jóvenes que residen en zonas de muy alta y alta marginación, a quienes se les apoya con becas económicas para impedir con ello la deserción escolar.

Acciones para combatir discriminación a las niñas

Los prejuicios contra las mujeres hace que a las niñas indígenas, desde que nacen, no se les considera como un sostén económico y "su vida útil como aportante no existe" ; en contraparte, cuando nace un varón, los padres se ponen felices.
Para contrarrestar esta situación, dice Serratos, el programa otorga becas económicas de mayor monto a las niñas para convertirlas en "aportantes económicos" e impedir que a los 14 años empiecen a procrear, como ocurre actualmente si bien les va, pues es frecuente ver en las comunidades indígenas a niñas-mamás desde los doce años cargando a su bebé en la espalda.
Frente a esta realidad que viven los grupos étnicos y que enfrentan principalmente las mujeres cotidianamente, el legislador González Bautista critica severamente los programas del gobierno estatal que, en la práctica, "resultan solamente asistencialistas, descoordinados y no resuelven el problema de fondo y, consecuentemente , no hay claridad en los resultados". La prueba -afirma- está en que en el municipio de San José del Rincón, donde cerca del 100 por ciento es indígena, de 74 mil 876 habitantes y una población demandante de educación de 44 mil 147 personas de seis a 24 años de edad, sólo reciben apoyo federal y estatal 742 personas que habitan 39 comunidades rurales, con un monto total de 11 mil 700 pesos mensuales. En muchos casos el apoyo financiero que reciben las comunidades rurales consideradas como marginadas, provoca la confrontación entre las diversas comunidades, advierte, y añade que el gobierno se equivoca cuando trata de imponer esquemas con la intención de elevar su nivel de vida y que en la práctica casi todos fracasan. Ejemplo de ello son los proyectos productivos para las mujeres, afirma.
Este intento de promover e insertar a las indígenas en proyectos productivos ha sido inútil debido a que en su ejecución no hay seguimiento en la utilización de insumos ni en la comercialización de los productos, debido fundamentalmente a una capacitación deficiente, aunado al machismo de los hombres que no permiten que las mujeres asistan a cursos de capacitación. Ante esta realidad que viven los grupos étnicos mexiquenses, dice González Bautista, y que enfrentan cotidianamente las mujeres, el gobierno debe optar por la creación de programas integrales, específicos y coordinados y no por separado, como se ha hecho hasta ahora para combatir la pobreza.
Porque son las mujeres las que más sufren las consecuencias, a quienes más se humilla, se discrimina, se insulta y se maltrata, a quienes se echa de las calles, de los mercados, de los sitios de las grandes ciudades y que son de todos, afirma.

Ana Salazar, San José del Rincón, Estado de México, febrero 2003

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