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Rechazan ser
tratadas como objetos o curiosidades antropológicas o de museo, "sino como
seres humanos que pensamos y sentimos con una identidad cultural que reclama
respeto, y liberarnos de esta realidad socioeconómica de explotación en que
vivimos". |
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Mazahuas : cuando la migración reúne a las mujeres |
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Inmersas en un
proceso de reproducción de la pobreza, las mujeres mazahuas han conformado comunidades femeninas que los estudiosos del tema definen como "matrifocales", dando una nueva
conformación social con predominancia femenina debido a que los hombres
emigran a las grandes ciudades a buscar el sustento y en muchas ocasiones ya
no regresan a sus comunidades de origen, como Toluca y la Ciudad de Mèxico,
dejando desprotegidas a las mujeres y a sus hijos. |
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nmersas en un proceso de reproducción de la pobreza, las mujeres mazahuas, al igual que las de otros cuatro pueblos indígenas mexiquenses, tienen además que
enfrentar otro tipo de miserias que no registran las estadísticas : la
frustración, la desesperanza, la resignación ante las prácticamente nulas
posibilidades de satisfacer las necesidades más elementales de su familia.
Las mujeres indígenas, abandonadas muchas de ellas por los hombres que
emigran en la búsqueda del sustento familiar, han conformado comunidades
femeninas que los estudiosos del tema definen como "matrifocales",
sobreviviendo apenas con productos que ellas mismas siembran en suelos de
mala calidad, lo que, aunado al reducido espacio de sus parcelas, ocasiona
que la producción de alimentos para la subsistencia sea insuficiente.
Para el investigador de EL Colegio Mexiquense responsable del proyecto
Migrantes Indígenas, Felipe González, en 886 comunidades asentadas en 44 de
los 124 municipios del estado de México se ha detectado una nueva
conformación social con predominancia femenina debido a que los hombres
emigran a las grandes ciudades a buscar el sustento y en muchas ocasiones ya
no regresan a sus comunidades de origen, como Toluca y la Ciudad de Mèxico,
dejando desprotegidas a las mujeres y a sus hijos.
¿Asistencialismo o inserción ?
En San José del Rincón, municipio de reciente creación a iniciativa
principalmente de las mujeres para reclamar la atención de los gobiernos,
Yolanda, de 39 años de edad y 12 hijos, y Norma, de 27 y con cinco niños,
reclaman una educación segura para sus hijos para poder buscar, dicen, una
nueva manera de vivir : "La educación es importante para nosotras, las que
vivimos aquí y sufrimos aquí".
"Aisladas y olvidadas, como siempre nos hemos sentido, no sabíamos que había
un gobierno que nos pudiera ayudar, por eso nosotras ya no queremos tener
tantos hijos, nuestros padres tuvieron hasta 14, pero nosotras ya no", dice
Norma.
Las mujeres, quienes desde las cuatro de la mañana salieron de sus casas
para lavar la ropa en un manantial prácticamente seco, aceptan que en muchas
ocasiones los hombres han intentado quitarles el dinero que reciben del
programa Oportunidades, "pero ahora ya somos más gritonas".
Para el regidor de la comisión de Educación de este municipio, Rogelio
Ramírez Moreno, los mazahuas y otras etnias han mantenido una lucha
constante, fundamentalmente sostenida por las mujeres, para rechazar ser
tratadas como objetos o curiosidades antropológicas o de museo, "sino como
seres humanos que pensamos y sentimos con una identidad cultural que reclama
respeto, y liberarnos de esta realidad socioeconómica de explotación en que
vivimos".
Las mujeres indígenas, además de sufrir el menosprecio social, padecen la
agresión de sus propios hombres, dice el diputado Valentín González
Bautista, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso local
quien asevera que se multiplican los casos en que el hombre, regularmente
improductivo y enfermo de alcoholismo, descarga su frustración en los más
débiles, como son la mujer y los niños.
Daniel Serrato Díaz, coordinador estatal del programa federal Oportunidades,
comentó que con frecuencia los varones llegan a arrebatarles los apoyos que
reciben del Programa de Educación y Alimentación de la familia.
El investigador de El Colegio Mexiquense, Felipe González, asegura que para
enfrentar las condiciones de pobreza extrema que han soportado
ancestralmente, los mazahuas y otros grupos étnicos están conformando redes
sociales de migrantes en Estados Unidos, principalmente en Texas y
California, además de la ciudad de Nueva York.
Basado en el Censo de Población y Vivienda 2000, el Consejo Estatal para el
Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (CEDIPIEM)
registró en la entidad a 361 mil 972 hablantes de lengua indígena ; de ellos,
194 mil 207 corresponden a los pueblos originarios del estado de México, que
son mazahua (52 por ciento), otomí (44 por ciento), nahua (3 por ciento),
matlazinca y tlahuica (0.3 por ciento) respectivamente.
Los 167 mil 765 restantes provienen de otras entidades de la República,
principalmente de Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, precisa el
responsable del organismo, Juan Carlos Arroyo.
En este sentido, Serrato Díaz considera que la pobreza y la extrema pobreza
tienen un origen estructural, se reproducen y se convierten en un círculo
perverso cuando faltan la alimentación, la educación, la salud y la
infraestructura básica para los servicios elementales como agua, drenaje y
energía eléctrica.
Juan Carlos Arrollo, responsable del CEDIPIEM, indica que de acuerdo con la
Encuesta Nacional de Nutrición de 1999, el 17 por ciento de los niños
menores de cinco años presentan talla baja, retraso en el crecimiento y
mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas y de padecer enfermedades
crónico degenerativas.
En materia de servicios públicos, la región mazahua presenta déficit hasta
de 33 por ciento en drenaje, cuatro por ciento en energía eléctrica y 13 por
ciento en agua potable, cuyo suministro además falla con frecuencia y para
obtenerla las mujeres tienen que acudir a los manantiales u ojos de agua,
para lo cual hay que recorrer varios kilómetros a pie.
Para Serratos, este problema se debe atender de manera estructural, en tanto
que la atención gubernamental se ha centrado en una política "asistencial".
Explicó que Oportunidades, el programa a su cargo en la entidad, le apuesta
fundamentalmente a niños y jóvenes que residen en zonas de muy alta y alta
marginación, a quienes se les apoya con becas económicas para impedir con
ello la deserción escolar.
Acciones para combatir discriminación a las niñas
Los prejuicios contra las mujeres hace que a las niñas
indígenas, desde que nacen, no se les considera como un sostén económico y
"su vida útil como aportante no existe" ; en contraparte, cuando nace un
varón, los padres se ponen felices.
Para contrarrestar esta situación, dice Serratos, el programa otorga becas
económicas de mayor monto a las niñas para convertirlas en "aportantes
económicos" e impedir que a los 14 años empiecen a procrear, como ocurre
actualmente si bien les va, pues es frecuente ver en las comunidades
indígenas a niñas-mamás desde los doce años cargando a su bebé en la
espalda.
Frente a esta realidad que viven los grupos étnicos y que enfrentan
principalmente las mujeres cotidianamente, el legislador González Bautista
critica severamente los programas del gobierno estatal que, en la práctica,
"resultan solamente asistencialistas, descoordinados y no resuelven el
problema de fondo y, consecuentemente , no hay claridad en los resultados".
La prueba -afirma- está en que en el municipio de San José del Rincón, donde
cerca del 100 por ciento es indígena, de 74 mil 876 habitantes y una
población demandante de educación de 44 mil 147 personas de seis a 24 años
de edad, sólo reciben apoyo federal y estatal 742 personas que habitan 39
comunidades rurales, con un monto total de 11 mil 700 pesos mensuales.
En muchos casos el apoyo financiero que reciben las comunidades rurales
consideradas como marginadas, provoca la confrontación entre las diversas
comunidades, advierte, y añade que el gobierno se equivoca cuando trata de
imponer esquemas con la intención de elevar su nivel de vida y que en la
práctica casi todos fracasan. Ejemplo de ello son los proyectos productivos
para las mujeres, afirma.
Este intento de promover e insertar a las indígenas en proyectos productivos
ha sido inútil debido a que en su ejecución no hay seguimiento en la
utilización de insumos ni en la comercialización de los productos, debido
fundamentalmente a una capacitación deficiente, aunado al machismo de los
hombres que no permiten que las mujeres asistan a cursos de capacitación.
Ante esta realidad que viven los grupos étnicos mexiquenses, dice González
Bautista, y que enfrentan cotidianamente las mujeres, el gobierno debe optar
por la creación de programas integrales, específicos y coordinados y no por
separado, como se ha hecho hasta ahora para combatir la pobreza.
Porque son las mujeres las que más sufren las consecuencias, a quienes más
se humilla, se discrimina, se insulta y se maltrata, a quienes se echa de
las calles, de los mercados, de los sitios de las grandes ciudades y que son
de todos, afirma. |
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Ana Salazar, San José del Rincón, Estado de México, febrero 2003 |
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 [Sea el-la primero-a que opina] |
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