¿La prostitución es un ataque contra la dignidad de la mujer o es un negocio
como otro cualquiera ? ¿Todas las prostitutas están bajo el control de mafias
o chulos, o hay también mujeres que prefieren ése a otros trabajos ? En los
últimos meses, estas cuestiones enfrentan a los ayuntamientos de las grandes
ciudades españolas con algunos colectivos que agrupan y representan a
trabajadoras del sexo. Los primeros quieren quitar la prostitución de las
calles y los segundos, legalizarla.
"Cuando una nigeriana, por ejemplo, tiene la boca llena de llagas y tiene
que acostarse con un hombre por dinero, ¿eso es sexo consentido ? No, eso es
violencia de género, y lo es porque supone una lesión para la persona que lo
ejerce". Para Asunción Miura, Directora General de Igualdad de Oportunidades
del Ayuntamiento de Madrid, la prostitución no es, desde luego, un negocio
como otro cualquiera.
Para ella y para su equipo, dirigido por la concejala de Asuntos Sociales
Ana Botella, la prostitución es un ataque contra la dignidad de la mujer y
por tanto la sociedad tiene que actuar para acabar con esa práctica. Según
Miura, la prostitución es violencia de género, igual que el maltrato
doméstico : "Aunque una mujer maltratada perdone a su marido, la sociedad no
debe perdonarlo. En el caso de la prostitución, es lo mismo. No podemos
permitir que quede impune esa forma de explotación de la mujer".
De acuerdo con este planteamiento, el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en
práctica un "plan contra la explotación sexual". Consiste en lanzar una
campaña publicitaria para convencer a la población, y sobre todo a los
clientes potenciales, de que es necesario acabar con la prostitución. La
otra parte del plan, la más criticada por las prostitutas, es la actuación
policial.
Policía en la calle para acosar al cliente
Puri, madrileña de unos cincuenta años que ejerce la prostitución desde hace
unos treinta, se queja de la presencia policial en las calles : "Te ponen el
coche cerca de la puerta de la casa (se refiere a la pensión donde una
prostituta que trabaja en la calle alquila una habitación) y los hombres se
acojonan. Tienes que trabajar el doble para ganar el mismo dinero".
Quejas como la de Puri abundan entre las prostitutas. Mamen Briz es una de
las mujeres que componen Hetaira, una asociación que defiende la
legalización de la prostitución con las garantías y los derechos laborales
de cualquier otro trabajo. Dice que "hay muchísimo malestar entre las chicas
de la calle porque la policía se dedica a iluminar con los faros de sus
vehículos a los coches parados en la Casa de Campo. También multan a los
clientes, de forma que a sus casas llega la notificación de que han estado
en ese sitio y a esa hora, y sus familias se enteran de todo. Esto es un
ataque contra la intimidad de estos hombres, a la vez que hacen más difícil
el negocio de las prostitutas".
La policía está, efectivamente, ahuyentando a los clientes, pero se limita
a cumplir órdenes. Jesús Mora, coordinador general de Seguridad del
Ayuntamiento de Madrid, explica que el objetivo del Consistorio es
precisamente éste : que el cliente se encuentre a la policía cuando va a
buscar sexo, y abandone su propósito.
Los guardias hacen pruebas de alcoholemia, controles de tráfico, piden la
documentación de los vehículos. No se puede detener a nadie por buscar sexo,
porque no es ilegal, pero se puede 'aburrir' al cliente hasta conseguir que
las prostitutas dejen de trabajar.
En Madrid, el Ayuntamiento ha alejado así la prostitución de algunas zonas,
como la Colonia Marconi. El Consistorio ha atendido de esta manera las
quejas de los vecinos, que no quieren ver a las prostitutas cerca de sus
casas. Pero las prostitutas no desaparecen : se van "fuera de las zonas
habitadas", según Jesús Mora. Según Hetaira, ésta es una forma de
castigarlas, porque su trabajo se hace más difícil y más peligroso.
El Ayuntamiento propone entonces que ellas abandonen esa actividad y
encuentren trabajos que "les hagan más libres", según apostillaba Mora. El
Consistorio ha puesto en marcha medidas sociales para ayudarlas a encontrar
otro trabajo. Lo hace con la ayuda de asociaciones como APRAM (Asociación
para la Reinserción de Mujeres Prostituidas) que también defienden que la
prostitución debe desaparecer.
El plan lleva poco tiempo funcionando, así que todavía no sabemos si alguna
mujer ha decidido abandonar la prostitución de la mano de la administración
local de Madrid.
"Seguir puteando"
Puri dice que no conoce a ninguna mujer que haya dejado la prostitución
gracias a las alternativas y las ayudas que el Ayuntamiento ofrece : "Si
tienen que pagar alquiler y mantener a sus hijos, ¿tú crees que van a vivir
con 300 euros ? Pues no : tienen que seguir puteando. A ver qué van a hacer si
no...".
"La mayoría de las prostitutas son inmigrantes. –Añade Puri-. Han pedido
préstamos para venir aquí, quieren traer a sus hijos. ¿Qué van a hacer,
limpiar portales por una miseria de sueldo ? ¿El Ayuntamiento les va a dar de
comer a todas ? Prefieren hacer la calle, porque de todas formas no tienen
contrato ni papeles y así por lo menos comen".
Las mafias como excusa
Los responsables de Asuntos Sociales del Ayuntamiento consideran que vender
sexo es un atentado contra la dignidad femenina. Su argumento es que la
mayoría de las trabajadoras del sexo están bajo el control de las mafias. No
tienen estudios sobre cuántas prostitutas hay en Madrid, ni han investigado
cuántas están sufriendo coacción. El único dato que ofrecen es que el 85% de
ellas son extranjeras y, por lo tanto, vulnerables ante una eventual presión
de las mafias.
El problema con el que se encuentran es que la sociedad española no está
sensibilizada contra la prostitución. Esta actividad no se percibe como un
problema, como sí pasa con el maltrato doméstico. Para convencer a la
población de que la prostitución debe desaparecer, el Ayuntamiento recurre
al fantasma de las mafias.
El plan municipal se ha hecho pensando en las mujeres que están sometidas a
las redes de delincuencia asociada al sexo. En cuanto a las mujeres que
libremente han elegido ese oficio, Miura afirma que el porcentaje es tan
ínfimo que el Ayuntamiento no puede actuar de acuerdo a sus peticiones.
La postura de las asociaciones partidarias de la legalización, como Hetaira,
es la contraria : opinan que la inmensa mayoría de las prostitutas que
trabajan en la calle prefieren ése a otros trabajos. Y lo prefieren porque
las alternativas –limpieza doméstica o cuidado de ancianos- son casi tan
duras como la prostitución pero infinitamente peor remuneradas.
En palabras de Puri : "Hay algunas que se dan de alta como autónomas de la
limpieza y lo tienen todo legal. Pero esto no es manera". Según Puri, lo que
hace falta es que legalicen la prostitución y en la calle ya no se espere
con miedo la llegada de un coche de la policía.
El debate entre los abolicionistas, que defienden la erradicación de la
prostitución, y los legalistas, que abogan por su regularización, está más
vivo que nunca. Todos dicen velar por el bienestar de las mujeres : los
ayuntamientos defienden su postura mediante planes, ordenanzas y policías, y
las asociaciones legalistas gritan sus consignas en la calle.
En Barcelona la Ordenanza Cívica multará a los clientes de las prostitutas a
partir de febrero. Asociaciones partidarias de la legalización como Licit se
manifiestan en la calle para intentar evitar que salga adelante. El próximo
lunes, la segunda parte de este reportaje abordará la polémica en la Ciudad
Condal.
http://www.informativos.telecinco.es/prostitucion/madrid/hetaira/dn_17829.htm
Sara Torres
Directora Argentina de la Coalición Internacional contra el Tráfico de
Mujeres, Niñas y Niños
(CATW-LAC)
Red Internacional de Derechos Humanos