Y quienes están comprometidos parecería que, inevitablemente, son funcionarios y/o autoridades locales asociadas con las internacionales.
Entre nosotros, el traslado de niñas y mujeres desde las provincias del norte de Argentina, engañadas tras la promesa de trabajo en otras provincias lejanas para ellas, se habría convertido, según las informaciones periodísticas, en un hecho reiterado.
Conocerlo nos interesa, puesto que los responsables circulan entre nosotros cotidianamente como si fueran personas normales y aun convivenciales, cuando en realidad incrementan sus ingresos mediante la trata de personas.
La frivolidad con la que algunas personas asumen comentarios acerca de la prostitución, sin haber analizado y menos aún estudiado el tema, dejándose llevar por los dichos populares o por sus imaginaciones acerca de las riquezas que suponen ganan las mujeres prostituidas, constituye uno de los elementos sociales que facilitan el incremento y mantenimiento de esta explotación, porque evita esclarecer la violencia de los recursos que se utilizan para prostituir a mujeres y a niñas y tiende a desconocer qué sucede con ellas. Parte de la confusión -que no es ingenua- se debe a asociar a las mujeres que se exhiben en determinadas revistas de actualidad, posando en el goce que otorga la belleza de sus cuerpos. Alguien podría sospechar una convocatoria a la prostitución individual y económicamente rentable, organizada y regenteada por la propia mujer, lo que algunos podrían mencionar como libertad de trabajo. Allá ellos si así piensan.
La gravedad del tema atraviesa por otros meridianos. Y, por favor, no avancen con aquello de "la profesión más antigua del mundo", un lugar común que me resisto a esperar de quienes leen y que seguramente aspiran a pensar, en favor o en contra de lo escrito, pero pensar y no repetir por repetir.
Los documentos técnicos procedentes de los profesionales que han debido atender clínica y psicológicamente a mujeres incluidas en la trata de personas son estremecedores. No corresponde decir "trata de blancas". Esa frase forma parte de la discriminación racial, como si la trata de mujeres blancas fuera grave y la de mujeres negras, normal. Es una expresión sexista, perteneciente a los tiempos en los que la esclavitud discriminaba entre blancas y africanas negras.
Los datos internacionales que proceden de las múltiples informaciones que debemos a la Red Informativa de Mujeres de Argentina (RIMA) nos remiten a los diagnósticos realizados a mujeres prostituidas en distintas partes del mundo. En ellos resulta claro que se encuentran en estado de permanente estrés, ya que nunca saben si el cliente que se les impone será violento o no y, por lo tanto, ignoran qué conducta masculina tendrán que sobrellevar.
El resultado es el cuadro de estrés postraumático inducido por medio de su "trabajo", con las mismas características del estrés de dicha índole que se detecta en los soldados que debieron encontrarse en el frente de batalla durante tiempo prolongado.
Consuelo Barea, médico y psicoterapeuta, especialista en el maltrato psicológico de la mujer, advierte : "En Alemania se espera que lleven 40.000 mujeres para cubrir las necesidades sexuales durante el Mundial de fútbol ; no puede extrañarnos que los hombres de nuestra sociedad consideren a la mujer un bien de consumo".
Por una parte, la pobreza extrema que conduce a la prostitución para sobrevivir y, por otra, aquellas mujeres que son mantenidas en condición de secuestradas y acerca de las cuales los medios de comunicación nos informan reiteradamente, cualquiera sea la razón, se trata de un universo de seres humanos que, merced a la complicidad de los clientes y a la búsqueda de ganancias de quienes lucran autorizando prostíbulos clandestinos, entre otras estrategias, ha sido condenado a una vida miserable y esclavizada, a veces comenzando desde la niñez.
¿Alcanzará con las denuncias o será imprescindible que el género masculino asuma su responsabilidad en este exterminio del psiquismo y del cuerpo de mujeres atrapadas en la prostitución ?